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Realidad virtual con baja visión


Gafas de realidad virtual básicas en blanco y negro sobre un fondo verde.
Imagen: Gafas de realidad virtual
La realidad virtual ha experimentado un crecimiento increíble en los últimos años y hay en el mercado varios dispositivos que nos permiten acceder ella. Gafas o cascos de realidad virtual que nos sumergen en otra dimensión para vivir una experiencia fascinante.



¿Pero es esta realidad accesible para las personas con baja visión o para aquellas que utilizan gafas normalmente?





Cuando comenzó el boom de las gafas de realidad virtual pensaba: otra tecnología que no voy a poder aprovechar. Sin embargo, me puse a investigar a ver si era posible de alguna manera utilizar mis gafas con estos nuevos dispositivos teniendo yo variados y diferentes problemas de visión y si me suponía una experiencia tan nueva y fascinante como anuncian.



La realidad virtual (RV) es un mundo virtual generado por ordenador en el que el usuario se ve inmerso gracias a dispositivos como gafas o cascos de realidad virtual. A día de hoy se utiliza sobre todo para ocio y entretenimiento como videojuegos, audiovisual, etc. aunque tiene muchas otras utilizaciones en medicina, educación, arqueología, simulaciones, etc.



En la red se puede encontrar mucha información sobre el tema y los diferentes dispositivos que existen. Los más conocidos e importantes son el HTC Vive, el Oculus Rift, PlayStation VR y Samsung Gear VR.



Sin embargo para aquellos que utilizamos gafas en el día a día o tenemos problemas de visión la cosa se complica. Dejamos fuera de este artículo a la ceguera total ya que debido a que la realidad virtual se basa principalmente en contenido visual a día de hoy las personas ciegas no tienen manera de poder acceder a ella, aunque la tecnología avanza mucho y quizá podamos suplir lo visual por otras combinaciones kinestésicas.



Las opiniones que he recabado por internet sobre personas que han utilizado los dispositivos de realidad virtual teniendo problemas de visión o que usan gafas normalmente son bastante buenas aunque debemos tener en cuenta que estas personas, al menos por lo que sabemos, no tienen deficiencias graves de visión.



Os dejo aquí las conclusiones que he sacado de todas ellas y luego os daré mi opinión personal teniendo una discapacidad visual considerable.



Lo primero es responder a la pregunta: ¿Se pueden utilizar los dispositivos de realidad virtual con nuestras propias gafas? y la respuesta es: , se puede en prácticamente todos los dispositivos.



La mayoría de las gafas que se han probado tanto con monturas grandes o pequeñas encajan bastante bien. De todos modos, antes de comprar alguno de ellos hay que asegurarse siempre de tomar medidas para ver si encajan en el espacio interior de los mismos. Primero hay que medir el largo y el alto de tu montura más la distancia hasta tu cara y luego compara los números con las medidas del interior del dispositivo.



Si es posible, también es recomendable probar los cascos o gafas de realidad virtual para comprobar su comodidad y usabilidad. Pero veamos las opciones y las opiniones:



Oculus Rift y HTC Vive


Oculus Rift y HTC Vive son dispositivos muy parecidos aunque hay quien prefiere uno u otro dependiendo de la montura de sus gafas o de sus características. Para algunos las gafas se ajustan perfectamente y para otros no y, por lo tanto, primero tienen que colocarlas dentro del dispositivo y después ponérselo y ajustar las correas lo que puede conllevar alguna preocupación por si se dobla la montura. No hay consenso en cuál es mejor en ese aspecto aunque Oculus Rift parece que convence más a los usuarios de gafas en cuanto a comodidad y ajuste.



Sin embargo en ambos hay una cuestión que es bastante incómoda y es que el diseño del caso o dispositivo implica que el peso del mismo recaiga sobre la montura de las gafas y consecuentemente sobre la nariz lo que resulta molesto al cabo de un tiempo.



Además tanto en Oculus Rift como en HTC Vive no hay manera de ajustar el ancho o alto de la parte de la pantalla para acomodar monturas extra-grandes. Las medidas interiores, en ambos son muy parecidas: 152mm de ancho, 63.5mm de alto, y 50.8mm de profundidad en el Oculus y 152mm  de ancho, 50.8mm de alto y puede llegar a los 51mm de profundidad en HTC Vive.



Si hablamos de las diferencias podemos destacar que las Oculus traen 2 juegos extra de lentes además de las que vienen instaladas de fábrica (las lentes A), que están diseñadas para personas sin problemas de visión. Los juegos B y C están enfocados para usuarios con distintos niveles de miopía aunque no se especifica las dioptrías y se supone que son para problemas de visión leves. De todos modos también se pueden utilizar las gafas propias con las lentes A.



Por su parte, el HTC Vive permite ajustar la profundidad de la lente para dar más espacio a las gafas. Mucha gente que usa gafas y las ha probado encuentra a estas más cómodas que las Rift. Además traen una almohadilla interior un poco más pequeña para dar más espacio a las gafas.



Como curiosidad hay un comentario de un usuario de Oculus Rift que explica que cuando el dispositivo se empieza a calentar, comienzan a empañársele las gafas lo que perjudica a la visión de las imágenes. La persona que comenta esto apunta que puede deberse al inadecuado flujo de aire o al tipo de montura de sus gafas (de policarbonato) ya que otra gente que las utiliza no ha manifestado ese problema.



Samsung Gear VR


Respecto a estas gafas hay opiniones encontradas, supongo que esto también se deba a los diferentes modelos. Hay gente que las considera incómodas y que es necesario algún tipo de adaptación para utilizarlas con gafas propias. De hecho hay accesorios específicos para ellas. Sin embargo muchos las consideran las mejores en cuanto a diseño. De todos modos hay que tener en cuenta que no podríamos poner este dispositivo al nivel de Oculus Rift, HTC Vive o PlayStation VR ya que las Samsung Gear VR están diseñadas para contenido y utilización con el móvil insertando este en las propias gafas. Y lo mismo ocurre si comparamos precios.



PlayStation VR


Como podéis comprobar todas las opiniones que se encuentran por internet se refieren principalmente sobre el dispositivo: su diseño, su comodidad... pero no en la experiencia en sí. Y justo eso es lo que a mí más me importaba, si podría aprovechar su potencial.



Y por eso he dejado las PlayStation VR para el final, porque son las que he probado y de las que os puedo dar la opinión más cercana. Tuve la oportunidad de experimentar con ellas en la Madrid Gaming Experience de 2016 y la experiencia fue increíble.



Había leído ya alguna opinión sobre ellas y las consideraban las más confortables de las tres grandes por dos razones: el peso del casco recae mayormente en la frente y la parte superior de la cabeza, más que en la cara, gracias al posicionamiento de la cinta o correa para la cabeza, lo que significa que apenas se siente presión en la nariz; y en segundo lugar, el interior está recubierto por una goma negra de plástico flexible para rellenar los huecos entre el dispositivo y la cara y es más moldeable para las monturas que el material utilizado por las Oculus Rift y las HTC Vive.



Y, efectivamente, me parecieron muy cómodas. En los 15 minutos que las tuve puestas no tuve ninguna molestia y mis gafas se ajustaron perfectamente a ellas. Poco más puedo decir del diseño.



En cuanto a la visión tengo que reconocer que me sorprendieron bastante y pude disfrutar aceptablemente de los contenidos: un paseo por el fondo del mar con ataque de tiburones incluido. Supongo que alguien con buena visión podría daros muchos detalles sobre los matices. De eso yo no puedo opinar pero a pesar de baja visión, astigmatismo, nistagmos y glaucoma congénito la experiencia fue muy satisfactoria. Especialmente me gustaría destacar que con el glaucoma lo que se pierde es campo visual, o sea, que solo ves de frente y no la periferia pero gracias a la realidad virtual, al mover la cabeza puedes ir descubriendo tu alrededor virtual. Vamos, una experiencia inmersiva que creo que nos beneficia un poco.



Una cuestión  de la que se habla mucho es la sensación de dolor de cabeza o mareo después de un uso prolongado de las gafas de realidad virtual. Esto es común tanto entre aquellos que no utilizan gafas en su día a día como los que sí lo hacen aunque parece que se da en mayor medida en estos últimos posiblemente por el uso de ambas gafas. También se supone que una vez habituado a su uso puede disminuir esa sensación.



Esa sensación de mareo debe en parte a que piensas que te estás moviendo cuando no lo haces, y también en parte a que el cerebro está confuso por ser capaz de mirar objetos cerca y lejos sin tener que cambiar el enfoque. De todos modos, se supone que los nuevos sistemas ya trabajan en ello y mejorarán la experiencia para todos.



En mi caso no sentí apenas el mareo, quizá al quitarte el dispositivo quedas un poco desubicada pero sin mayores consecuencias.



Así que mi valoración de la realidad virtual y de la PlayStation VR es muy favorable, ahora solamente nos queda ahorrar un poquito para poder hacernos con alguno de estos dispositivos y así poder disfrutar a gusto de estas maravillas tecnológicas.


Más información:

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