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Partituras en 3D. El futuro de la música

Un nuevo método de partituras en 3D pretende hacer que la música sea más
inclusiva y accesible para todos. Una partitura para todos, sin diferencias ni discapacidades.



Hace un par de semanas tuve la oportunidad de acudir a un recital de piano y voz de dos artistas japonesas en mi pueblo. Hicieron un homenaje al poeta Ramón Cabanillas. Toda una experiencia escuchar poemas cantados en gallego con acento nipón.

La música de piano siempre me ha emocionado y esta vez no fue diferente pero además me hizo recordar una noticia muy importante para la inclusión de las personas con discapacidad visual y ceguera en el mundo de la música. Se trata del desarrollo de las partituras en 3D.

El mérito de este avance se lo debemos a Yeaji Kim, una pianista de Corea del Sur que se doctoró hace poco en la University of Winsconsin-Madison School of Music, en EE.UU.

Yeaji Kim fue perdiendo la vista progresivamente durante su niñez y eso hizo que se encerrase en sí misma y en su casa hasta que en su adolescencia descubrió algo que le cambió la vida y le permitió abrirse al mundo: la música, y más especialmente el piano.

La música le llevó a recorrer medio mundo hasta Madison donde inventó un método que podría cambiar la forma en que se enseña la música a las personas con discapacidad visual.

Actualmente Kim tiene 33 años y acaba de recibir, junto con otros 22 estudiantes, el doctorado de la University of Wisconsin-Madison School of Music. Su tesis doctoral se basó en un sistema de notación táctil para leer música.

El método de Yeaji Kim: las partituras en 3D


El método consiste en una partitura en 3D donde los pentagramas y las notas se imprimen con cierta elevación para que las personas ciegas o con discapacidad visual puedan leerlas.

Este es el punto de partida para un nuevo sistema que permita dejar atrás el actual sistema en braille que es bastante complejo y que consiste en leer la parte de la mano izquierda y luego la parte de la mano derecha por separado utilizando el alfabeto braille. Después mentalmente el intérprete tiene que poner ambas partes en común memorizando entre cuatro y ocho medidas de la pieza a la vez.

El gran problema de este sistema es que no existe una simbología específica para la música sino que el braille emplea sus símbolos del alfabeto para representar además las notas. Esto puede causar confusión sobre todo en niños. Y por otro lado hay matices de una partitura que son imposibles de representar en braille.

En cambio, el método que propone Kim permite que tanto personas con discapacidad visual o ceguera o sin ningún tipo de discapacidad puedan usarlo conjuntamente. Esto implica además que las clases de música o de canto pueden hacerse para todos y se fomenta así la inclusión en el aula.

Las partituras en 3D puede ser un gran paso en la educación puesto que facilitará enormemente la labor de los profesores de piano que enseñan a niños con problemas de visión sin tener que conocer el braille y viceversa, profesores ciegos o deficientes visuales que enseñan a niños que ven. Esa es una de las razones por las que Yeaji Kim ha desarrollado este método. Su gran preocupación es que todos los niños puedan disfrutar de la música, ya no sólo a un nivel avanzado, sino a todos los niveles: niños que quieren participar en un coro, a un grupo musical, por simple ocio...

Según Jessica Johnson, profesora de pedagogía de piano que trabaja estrechamente con Kim, el método es revolucionario: "Lo que más me conmueve es lo comprometida que ella está con los niños (con problemas visuales) que quizá no vayan a ser músicos profesionales pero quieren cantar en un coro o tocar en una banda de rock o quieren estudiar piano ya que casi la mitad de Corea estudia piano." 

En fase de desarrollo


A día de hoy se ha solicitado una patente provisional por lo que la protagonista volvió a Corea del Sur para dar dos conciertos que le ayuden a recaudar el dinero necesario para poder continuar con el proyecto. 

Además, en este mundo tan interconectado pueden aparecer ayudas de cualquier lugar y un estudiante de la UW-Madison vio un vídeo sobre Kim en la web de la universidad y la puso en contacto con Tim Osswald, el co-director del Polymer Engineering Center en el departamento de ingeniería mecánica.

El  equipo de Tim Oswald, formado por graduados y estudiantes, empezó a buscar métodos para producir en masa la idea de Kim puesto que hasta ese momento sólo era posible hacerlo a mano nota a nota y con un trabajo muy concienzudo.

Parece que los avances en impresión 3D pueden ser la clave para desarrollar el sistema.

La historia de Yeaji Kim


Yeaji Kim nació en un pequeño pueblo de Corea del Sur. Como ya comentamos, fue perdiendo la vista en su niñez y descubrió la música como vía de escape. Su madre le compró un Electono, un pequeño teclado electrónico que es popular en Asia. Además la matriculó en la Escuela Nacional de Seúl para Ciegos pero como estaba lejos de su pequeño pueblo, se mudó junto con su abuela a la ciudad cercana a la escuela para poder asistir. Allí fue donde Kim aprendió Braille y empezó a tocar el piano.

Según sus propias palabras, en aquella época no se tomó lo del piano muy en serio, simplemente pasaba mucho tiempo escuchando melodías y luego las intentaba imitar. Reconoce también que tenía una profesora pero esta no sabía como enseñarle a leer la música o incluso qué postura debía poner al tocar el piano.

A los 15 años acudió a clases más avanzadas y pudo compartir las lecciones con chicos sin discapacidad visual lo que le motivó a estudiar más en serio y interpretar más repertorio.

Finalmente consiguió que la admitieran en la Sookmyung Women's University. Allí se licenció en piano y logró una maestría en educación musical pero no todo fue color de rosa puesto que fue la primera persona con discapacidad visual que acudía a ese centro y tuvo que luchar contra los prejuicios de algunos profesores y las muchas trabas y barreras que se encontró en una facultad que desconocía como tratarla o enseñarle.

En 2007 se fue a Estados Unidos para lograr otra maestría en interpretación de piano en el prestigioso Peabody Conservatory de la Johns Hopkins University en Baltimore.

En EE.UU., además de piano, tuvo que mejorar su nivel de inglés, algo que resultó ser complicado debido a su deficiencia visual. En sus propias palabras: "El resto de la gente puede a veces reconocer lo que otros piensan al ver su expresión facial. Se pueden comunicar con gestos. Pero yo no tengo ni idea de lo que reflejan sus caras así que cada vez que tenía que hablar con los profesores, tenía que hablar más y más. Tenía que escribir (en Inglés) así que era un poco estresante y no tenía mucho tiempo para practicar."

Solicitó su entrada en el programa de doctorado de la UW-Madison pero el día de la audición nevó en el aeropuerto de Baltimore y no pudo acudir. Tuvo la fortuna de que la facultad le dio la oportunidad de hacer la audición otro día y le dejaron tocar durante 40 minutos cuando lo normal son 10.

Los responsables de seleccionar a los alumnos se tomaron su tiempo en decidir si la admitían o no puesto que no habían tenido a nadie de sus características en un programa de doctorado. Pero al final lo logró y este año se hizo con el título. 

Según las palabras de Johnson: "Es una persona increíblemente humilde y a veces creo que no se da cuenta de lo excepcional que es. La primera vez que la vi parecía muy refinada y elegante y muy dulce -que lo es- pero también es una verdadera luchadora."

Por último, os dejo un vídeo donde Kim nos explica el método.


Fuentes:

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